Hoy te vi, joven y heroico estudiante de mi patria

Miguel R. Bermúdez Bello

Hoy te vi, estuve y estoy contigo. Cientos de miles acudimos a las calles de Venezuela a defender su honor. Solo queríamos exigir respeto a la dignidad, tan solo eso.

Reunirnos como ciudadanos de esta patria y acudir juntos hasta la Asamblea Nacional, y cantar, con la mayor fuerza, con el aire que respiramos de nuestra hermosa ciudad, el himno nacional. Marchar, si, solo caminar acompañados los unos por los otros. Somos una multitud que no se percibe desconocida. Miles de rostros de ancianos, jóvenes, niños y adolescentes, que al mirarnos nos reconocemos como venezolanos que luchamos por recuperar nuestro país. Caras conocidas, semblantes cotidianos con miradas de esperanza que los años de lucha han perfilado, delineado e iluminado con alegría y firmeza cada vez que nos reunimos en calles, autopistas, plazas y avenidas de nuestra patria para exigir, hasta lograrlo, un estado de derecho que garantice equidad, justicia, ética y paz.

Una otra vez y hasta que sea necesario nos reuniremos. Somos millones, y hoy solo pedimos se aplicaran y se cumplieran la Constitución y las Leyes. Hoy de nuevo, solo pedíamos que nos dejaran escoger a quienes deben dirigir el cambio.

Caminamos, cantamos, enarbolamos banderas, aspirábamos caminar por nuestras calles, ser oídos por alguna institución pública de nuestro país. Intentando como muchas veces, llegar juntos, como pueblo con pleno derecho a hacerlo, al tribunal Supremo de Justicia; al CNE, a la Defensoría del Pueblo, y hoy, avieso dictador, solo queríamos llegar hasta nuestra Asamblea Nacional. Pero tu dictador de baja ralea y líder del ejecutivo nacional –con minúsculas- dictaste instrucciones, y tu guardia pretoriana masacró a nuestros abuelos, disparó contra nuestros jóvenes, asfixió a nuestros niños.

Maldito el soldado que dispara contra su pueblo, sentenció Bolívar, pero eso a ti, dictador de nacionalidad, identidad y afinidad patria desconocida -colombo-cubano-venezolano-, poco te importa y a tú ejército, mucho menos. Mientras escatológicamente bailabas frente a las cámaras y a tus acólitos, tus guardias nazionales asesinaban a los muchachos de la patria. No te importa, grotesco dictador, que día tras día de protesta pacífica mueran jóvenes y estudiantes y con ellos, se esfuman los sueños de un país. Esperanza de un mejor país, arrebatada por la mano asesina de un soldado que dispara acabando con una vida y con ella, un futuro.

Yo te vi, sí joven amigo, hoy te vi defendiendo el país de millones de venezolanos. Tan solo ibas armado con un guante y una pañoleta que protegía tu juvenil cara de heroico guerrero de la dignidad.

La cara en alto, blanca, bañada de antiácido, era tú único escudo, cuando al igual que tus compañeros, decidiste tomar la vanguardia y evitar que las tanquetas asesinas de la guardia nacional avanzaran por las calles repletas de ciudadanos mayores que tú. De pronto, en un instante la bomba asesina pagada por tu país, quebró tu cuerpo, dobló tu vida. Una orden del ejecutivo bastó para que la un Guardia Nacional disparara directo al cuerpo, apagando tu vida, restando luz a nuestro país.

Yo te vi, hoy te vi en los rostros de decenas de jóvenes y estudiantes que evitaban que la guardia imperial del dictador avanzara impune sobre nuestra ciudad. Eres y siempre lo serás, un gran venezolano, representante digno del bravo pueblo que luchó contra la inseguridad, el hambre, la falta de medicinas, la corrupción, la pérdida de la esperanza. Otro estudiante que sin miedo, dio su vida por nosotros.

Y es que en cada manifestación nuestros jóvenes y estudiantes son el motor de la nación, la chispa de la pasión, esencia patriótica de la rebelión. Todos los que luchamos en las calles, con inflamado orgullo aplaudimos al ver los comandos de jóvenes universitarios pasando a nuestro lado, trotando en medio de la multitud, blandiendo orgullosamente como protección, escudos de cartón piedra y cascos de barato polietileno. En el cuello tan solo una bandera tricolor cual bandana antigás, protegen su respiración; en una mano llevan un guante de carnaza – aseo urbano- y sobre sus ojos lentes de nadador; jóvenes que se encargan de recoger y devolver con la mano bombas criminales, que pretenden sofocar una nación.

Yo te vi, hoy te reconocí y, que doloroso orgullo, mi valeroso adolescente universitario, haber estado tan cerca de ti. Hoy que caminamos miles, quizá estuviste riendo a mi lado, entonando el himno patrio junto a mí para exigir elecciones o que liberaran a tus compañeros presos; hoy luchaste para exigir que cesará la podredumbre gubernamental, que se juzgara a los corruptos y culpables del descalabro nacional.

Dios te bendiga donde te encuentras y, aseguro a tu familia, amigos, compañeros y venezolanos que ya estarás sentado -sin tragar humo lacrimógeno- a la diestra del Señor.

Hoy te vi y siempre te veré. Cada día que vea un joven libre y sonriendo, te veré. Cuando vea crecer a mis hijos y alcanzar sus sueños, te veré. Cuando logremos rescatar a nuestro pueblo, cuando retomemos el camino de la justicia, de la ética y la dignidad, te veré. Cada vez que escuche el Himno Nacional, cada vez que vea la bandera tricolor ondeando en el cielo de mi patria, tu eterna patria, te recordaré y, con la mano en el pecho, cantando silenciosamente y mirando el cielo, te buscaré al cesar la épica melodía.

Te prometo estudiante de mi patria que de ahora en adelante aplaudiré cuando termine el himno nacional; por siempre te recordaré y con un aplauso reconoceré tu gallardía, arrojo y la eterna batalla librada por defender tu país también mío.

Nunca olvidaré que sin un ápice de miedo, sino, con una carga de alegre valentía, entregaste tu luz para acabar con la oscuridad que arroja la perversidad del ejecutivo y demás instituciones sobre nuestra Venezuela, amada nación.

Por mi parte, Guardias nacionales venezolanos les recuerdo lo expresado por el Libertador Bolívar: maldito el soldado que dispara contra su pueblo, depongan entonces las armas, reviertan su resentimiento y no sigan matando a los jóvenes de la patria.

En tiempos de crisis, no dar cabida al desaliento

No es secreto para nadie los difíciles momentos que atraviesa Venezuela hoy día, no importa cual sea la ideología política, la cosa no está nada sencilla, de esta forma, hemos traído hoy un artículo que se publicó en https://www.facebook.com/notes/programas-ave/en-tiempos-de-crisis-no-dar-cabida-al-desaliento/1382400478520518/  y nos parece interesante para tener algunos recordatorios de cómo enfrentar la crisis.

MariE Ludeña – Párján
Nos movemos en tiempos complicados y difíciles, no importa cual bandera Política enarbolemos, la situación que vivimos en nuestro país es complicada.
Inevitablemente surge en nosotros la pregunta: ¿Qué hacer? La respuesta no siempre es sencilla puesto que todo dependerá de la personalidad y carácter de cada uno de nosotros.
Sin embargo, en lo que nos gustaría enfocarnos hoy es en algunas ideas acerca de cómo sobre llevar la crisis que estamos viviendo que se va agudizando con el transcurrir del tiempo. Cierto es que como venezolanos hemos sido catalogados uno de los pueblos más felices y resilientes del mundo, pero, no siempre estas condiciones se pueden hacer presentes en todos los momentos.
En primer lugar, hemos de reconocer que no somos ajenos a lo que acontece política, social y económicamente en nuestro país y en ese sentido es que también hemos querido de algún modo ofrecer a través de este artículo, algunas herramientas para seguir adelante y mantenernos en relativo equilibrio. En segundo lugar, dado que somos ciudadanos proactivos queremos pensar en propuestas para mejorar nuestro desempeño, pues uno de los mayores peligros que penden sobre nuestras cabezas es ceder a la desesperanza, a llegar a sentir que nada tiene sentido y dejarnos decaer. Y es sobre esta sensación de desaliento que vamos a tratar de hablar hoy.
El desaliento nos conduce a la inacción y ésta a su vez en algunos casos a la ira incontrolada o a la depresión, ademas de muchas sensaciones desagradables que nos agotan y evitan que nos movamos hacia adelante. Tenemos entonces que buscar formas que nos ayuden a mantener un estado de ánimo elevado, no se trata de convertirnos en esos seres súper optimistas que a veces pueden estar un poco alejados de la realidad, pero si una persona con un estado de ánimo que nos permita observar con claridad lo que podemos hacer para sobrellevar la crisis.
Bueno, sin más preámbulos, aquí les dejo algunas estrategias para poner en práctica:
  1. Recordemos los buenos modales. Todas las personas que nos rodean están atravesando exactamente lo mismo que nosotros, les molesta que el dinero no alcanza, la escasez, la violencia, etc. Tienen miedo igual que nosotros, y también requieren contención igual que nosotros. Nada nos cuesta saludar al llegar a algún establecimiento y despedirnos al irnos, ya que estamos rodeados de violencia al menos no seamos agentes que propician la hostilidad y agresión lo cual termina rebotando hacia nosotros.
  2. Limitemos nuestra sobre exposición a los medios informativos. Este podría ser uno de los puntos más importantes, ya que a veces la desesperación por estar informados nos lleva a buscar por todos los medios y lugares información sobre lo que está sucediendo, ya que uno de los mayores fenómenos del S.XXI es la necesidad de estar conectados e informados. Podemos, proponernos un horario para ver las noticias a través de nuestros medios noticieros, y al cumplir este horario podremos sentirnos más tranquilos.
  3. Busquemos lecturas que nos permitan distraer nuestra mente y edificar nuestros pensamientos de un modo más sereno, al igual que promuevan el pensamiento positivo, tales como: “El poder del ahora” de Eckhart Tolle, por mencionar algún libro.
  4. Tomemos tiempo para respirar. Aunque sea cinco minutos al día solo para respirar y llevar nuestra atención a la respiración y hacia nosotros mismos hará una gran diferencia.
Cuidar de nosotros y de nuestro balance emocional también es resistencia y contribuye positivamente al logro de los objetivos tanto personales como ciudadanos. Es importante hacer pausas y tomar nuestro espacio para ello protegiéndonos así del desaliento y sus consecuencias.

Carta Pública a Gustavo Dudamel

Por:  Xavier Padilla

Distinguido paisano,

El mundo sabe que hay un venezolano llamado Gustavo Dudamel, gran director de orquesta. Ese mismo mundo sabe también que hoy en Venezuela está ocurriendo algo gravísimo, espantoso. La tragedia es de tal magnitud, que su notoriedad se equipara a la tuya. Son dos notoriedades de muy distinto orden, claro, pero la opinión pública internacional las asocia instantáneamente, al menos por su gentilicio común: «Dudamel = Venezuela» (incluso: «Venezuela = Dudamel»).

Durante periodos de conflicto social elevados que alcanzan relevancia internacional, es lógico que las figuras públicas autóctonas sean asociadas a las actualidades apremiantes de sus países de origen. Notoriedad llama a notoriedad por encima del dominio particular del notable, introduciendo en la narrativa de los acontecimientos la interrogante moral.

La opinión pública tiene sus necesidades propias, no puede vivir sin evaluar la coherencia interna de los elementos asociados que conforman su panorámica global. Necesita, por ejemplo, establecer un balance moral entre el genial músico Dudamel y la represión bestial de su pueblo por parte de un gobierno al cual el joven gran maestro ha promocionado y reivindicado, directa e indirectamente, durante toda su carrera a través del mundo.

Si por responsabilidad pública el célebre músico reacciona, al emplazamiento tácito de la opinión nacional e internacional, expresándose abiertamente sobre las deplorables circunstancias de su país; o bien si lo hace de una manera voluntaria, por exigencia propia de su consciencia; o aun por ambas exigencias a la vez, externa e interna; todas ellas son, al fin, exigencias de orden moral. Pero los imperativos morales vienen con sus propios requisitos: no pueden estar constituidos, debido a la urgencia misma de las circunstancias, por contenidos demasiado pacientes y tolerantes hacia lo subjetivo. Se espera de ellos que contengan respuestas claras y efectivas, a tono con los tiempos en crisis donde la opinión mundial sólo puede estar interesada en saber, por parte de los interpelados, de qué lado de la confrontación están.

Por supuesto, el interés de la comunidad internacional no tiene nada de farandulero; el mundo tiene, a través de sus diversas organizaciones, su propia responsabilidad moral en la asistencia de sociedades en que se violan los DDHH; y es por ende particularmente sensible a la postura de las personalidades emblemáticas de los países en dificultad, para orientarse y aportar apoyo donde haga falta. Por eso, las eventuales posturas imparciales mantenidas infinitamente por íconos de talla internacional son inexcusablemente inútiles para dichas organizaciones, la ambigüedad que generan retarda estérilmente –a veces criminalmente– la emisión de resoluciones vitales para los pueblos desamparados, mientras sus crisis aumentan.

Nunca estará demás repetirlo: el compromiso cívico de personas públicas importantes no tiene nada de banal ni accesorio, detenta un inmenso poder de influencia en el ámbito internacional, donde muchas veces reside la única solución viable para un país. Se trata de la responsabilidad adquirida por el individuo junto con su notoriedad.

Frente a las crisis, no existen realmente las “terceras” opciones, como aquellas recurrentes, trilladas, hipotéticas posiciones imparciales en favor de la paz que suelen presentarnos quienes no tienen el mínimo interés por ella, ni por las víctimas que su ausencia causa. La imparcialidad no es, contrariamente a lo que pudiera pensarse, una postura aplicable indistintamente a todo, siempre posible ni mucho menos positiva automáticamente, o por defecto. Su pacifismo –incluso cuando es viable– nunca es incondicional, ilimitado, sin restricciones.

El pacifista, el neutral, el imparcial no es instantáneamente equilibrado, inexorablemente democrático, indefectiblemente conciliador y ponderado como aparenta: la neutralidad no es un bien absoluto, sólo un valor relativo.

Como bien lo sabes, Gustavo, en la música tonal hay acordes suspendidos cuya ambigüedad intrínseca es muy útil por las posibilidades que ofrecen, pero el compositor sabe perfectamente que tales acordes no son eternos, que no pueden mantenerse en una cadencia por un tiempo indefinido. Su uso es más bien delicado: si la ambigüedad que generan perdura más allá de un contexto preciso, se pierde todo el significado del momento.

Lo único que comienza entonces a tomar importancia es la ambigüedad en sí misma, que deja de ser ambigua pues deviene, como recurso, totalmente predecible en su evasión sistemática de resoluciones naturales. Estas suspensiones armónicas, ad æternum imparciales, de acordes neutros y ambiguos, en lugar de enriquecer entonces destruyen.

En la vida es igual, hay casos concretos en que la imparcialidad no está disponible, porque destruye. En nuestro país no hay cabida actualmente para ella y, para constatarlo, sólo basta con tener oído.

Xavier Padilla
(músico venezolano)
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PD: no sé si te dirá algo la capacidad auditiva de Beethoven, quien tuvo la integridad moral de rasgar indignado la dedicatoria que había escrito a Napoleón sobre la partitura de su Heroica, tras haber optado éste por la auto-coronación.

Tomado de: https://www.facebook.com/xavierpadillabass/posts/10155191688087383

Donde el amor se atreve

La verdad que donde el amor se atreve no se atreve nada ni nadie más. En esta semana hemos descubierto un tesoro oculto: Edgar Morisoli, poeta argentino, y convencido de hacer arte por un compromiso con la historia y el momento político.

Nacido a principios de s. XX aún vive en las Pampas, en Santa Rosa para ser un poco más precisos, es el verdadero poeta oculto cuyo trabajo muy conocido por sus lectores en su ciudad, no llegaba a ser conocido en Buenos Aires.

Cuenta en su haber varios libros de poesía, trabajos sensibles, emocionales, comprometidos con su tiempo y sus valores y creencias, ha visto su reivindicación por llamarlo de algún modo a través de los lectores, de quienes le leen y comentan y trabajan sobre él. Se cree que su distanciamiento de las librerias y del brillo social de los escritores se debe no a una sensación de aislamiento y soledad sino a que se encuentra en contínua búsqueda de nuevas fuentes e inspiración. Es, a nuestro criterio una verdadera joya de la poesía latinoameriana que ha sido un placer descubrir.

Verde que te quiero verde

El 17 de marzo se celebra el día de San Patricio, el santo patrono de Irlanda. En nuestros recuerdos de la más tierna infancia, en aquellos tiempos en los que los niños leían historietas, y algunas de las chicas de nuestro equipo editorial leían “La pequeña Lulú” una historia sobre una simpática niña de clase media estadounidense, que vivía divertidas aventuras con sus amigos, y sus amiguitos tenían un abuelo que era de origen irlandés y celebraba el día de San Patricio, y en algunos años, en la historieta para la edición del mes de marzo, celebraban un especial dedicado a este Santo.

Fue así como esa interesante tradición de vestirse de verde y celebrar ese día fue conocida por nosotros, ya que en Venezuela no se celebra ese santoral en particular.

Viendo imágenes de lo que ha sido la fiesta de San Patricio este año, recordamos el poema de García Lorca: Verde que te quiero verde, que la unica relación que guarda con la historia de San Patricio es que en su texto menciona el color y lo asocia a las distintas imágenes poéticas cargadas de simbolismo, amor y ternura.

Naturalmente, nosotros en nuestro afán de enterarnos un poco más de que van las tradiciones en tierras para nosotros lejanas y muchas veces solo vislumbradas a través de revistas y películas, hicimos una pequeña investigación sobre San Patricio. Se le atribuye a él haber llevado la religión católica a Irlanda, y además usar el trébol de tres hojas para explicar la Santísima Trinidad, lo cual conllevó a que esta sencilla hierba se convirtiera en su símbolo y no solo se asocia con el santo sino con la buena suerte. En cuanto al color verde, hay varias versiones del tema, por un lado dicen que es porque Irlanda es conocida por ser el país esmeralda por todos los tonos y gamas de verde que hay en la naturaleza, y además es el color de los tréboles, y otra explicación al verde es la asociación con los duendes que abundan en las historias y leyendas Irlandesas y se cree que si no se visten de verde en ese día vendrán los duendes y les pellizcará. La tradición y celebración de San Patricio que pasó de ser una conmemoración religiosa, se transformó en una fiesta secular de amplio alcance, a partir del s. XVIII cuando llegaron los inmigrantes irlandeses a los Estados Unidos y se llevaron su tradición de celebración transformandola con el tiempo a lo que es hoy día.

Una última explicación para el color verde, es que también el verde forma parte de la bandera de Irlanda, por lo que se piensa que los inmigrantes irlandeses en EEUU quisieron hacer parte de su propio país al usar el verde, es decir, darle un sentido patriótico también a la fiesta.

Mientras investigabamos y pensábamos en el asunto del color verde, hemos decidido que una de las explicaciones que más nos gustó fue la de los duendes, pues esa explicación nos remonta a nuestra infancia. ¿Qué opinan ustedes? ¿Cuál explicación les gusta más?

De la felicidad

Ayer disfrutamos de un hermoso pero profundo y reflexivo poema de César Vallejo en relación con la felicidad.

¿Qué es la felicidad? nos resulta una muy interesante pero compleja pregunta. La búsqueda y anhelo de la felicidad es un elemento común para la gran mayoría de los seres humanos, al menos en occidente.

A nosotros nos parece que es una sensación efímera, pasajera -como todas las demás emociones – pero que nos parece a veces más pasajera que las demás emociones y sensaciones dado que es una sensación de placer.

Nuestra mente, al igual que nuestro cuerpo, siempre está a la búsqueda de sensaciones, ya que somos seres sensoriales, y por supuesto lo que más nos gusta sentir es aquello que nos cause bienestar o placer. En este sentido, la búsqueda de la felicidad está orientada hacia aquello que nos hace sentir bien.

Sin embargo, definir que es aquello que nos hace sentir bien también es complejo y sutil, pues tiene que ver con las percepciones y la auto concepción de sí mismo como individuo y como parte del mundo que nos rodea. Habiendo señalado este punto, haremos un serio intento de aproximarnos a una definición de la felicidad, basándonos en conversaciones y testimonios que a lo largo de nuestras vidas hemos ido recopilando.

Para algunas personas, la felicidad consiste en llegar a tu casa y tomar un vaso de refresco bien frío y sentarse a descansar, para otras personas, felicidad es salir a bailar toda la noche, conocer personas, comer, beber, relacionarse, etc. Otros más, buscarán la felicidad en un amanecer, o en un atardecer, o en la panza de un pajarito que le sobrevuela. Algunos serán felices comiendo un trozo de pan, y otros simplemente conseguirán la felicidad al lado de una persona.

Muy bien,hemos enumerado elementos que proporcionan felicidad, pero, seguimos sin aproximarnos a una definición de la felicidad.

De acuerdo con el diccionario, la felicidad es un:

“Estado de ánimo de la persona que se siente plenamente satisfecha por gozar de lo que desea o por disfrutar de algo bueno.”la felicidad era el objetivo último del ser humano, y la riqueza (es decir, la propiedad libre, individual y absoluta), su principal baluarte”

Nosotros, sentimos que la felicidad va más allá del disfrute de algo bueno, y mucho más allá de la riqueza material. Nosotros nos inclinamos a considerar la felicidad desde un punto de vista un tanto más espiritual, al regocijo ante la belleza que nos rodea, a la serenidad, a la capacidad de amar y ser amados, a las relaciones de amistad que sean sostenibles en el tiempo, a poder mirar atrás y sonreir con satisfacción al saber que hemos sido nobles, generosos, miembros amorosos de nuestras familias, que generamos confianza y que somos capaces de tratar bien a los demás seres humanos.

Finalizamos nuestra disertacion sobre la felicidad, señalando que la felicidad también depende del contexto social  y cultural en el que nos desenvolvemos ya que nuestra percepción sobre la misma estará definida por lo que hayamos podido aprender de nuestro entorno.

Quisiera hoy ser feliz de buena gana

Este poema de César Vallejo, nos trae a la reflexión sobre algo tan efímero y tendencial como lo es la felicidad.

Todos, en algún momento de nuestras vidas, estamos buscando ser felices, caramba felices como cuando éramos niños, cuando no teníamos tantas obligaciones, cuando el mayor problema era qué jugar. Ciertamente no estamos diciendo que no haya habido tristezas y desilusiones en la infancia, después de todo hubo momentos duros, de tristeza, miedo y dolor, miedo a crecer, a enfrentarnos con lo desconocido y vaya que hay cosas desconocidas durante la infancia.

De todas formas, muchas veces hemos pensado que queremos ser felices y eso nos lleva a un común denominador con el resto de la humanidad: la búsqueda de la felicidad.

Esta búsqueda nos conduce a preguntarnos, cosas que sin duda alguna muchos otros se han preguntado antes que nosotros y es básico en la historia de la filosofía occidental: ¿Qué es la felicidad?

Nosotros hemos intentado responder esta pregunta a través de varias lecturas, y en todas ellas hemos coincidido que la felicidad es una emoción variable en el tiempo y en las culturas. No todas las sociedades entienden de igual modo la felicidad ni lo que es deseable como felicidad. Para occidente la felicidad estriba en algunos casos,en la capacidad de comprar y obtener caprichos, en algunas culturas orientales, la felicidad es más sencilla de alcanzar pues se basa en el despertar espiritual.

Hay autores, como Mikel de Viana que nos hablan de la felicidad intramundana en la cual hay un paso de lo que representan los valores tales como la familia, la sociedad y habla también del paso hacia la sociedad de consumo en la cual basamos la felicidad así como dijimos un par de líneas más arriba en la capacidad de obtener cosas.

Total es que, César Vallejo en este poema levanta su voz hacia un clamor muy humano, muy de nuestros tiempos, muy fácil de identificar y hacer propio: “quiero ser feliz de buena gana”.  Ser feliz porque sí, no porque nos digan las pautas sociales, comerciales incluso intelectuales,  que debo serlo, no basándo nuestra felicidad en algo externo o ajeno a nuestro interior sino simplemente dejando fluir las emociones y siendo felices.

Los picoteos y las fiestas de escote

En Venezuela se celebra el Carnaval, y hoy lunes recordamos las fiestas que eran tan coloridas y llenas de música por allá en los años 50 del siglo XX, no sabemos si hoy se podrán dar desfiles y fiestas en la calle pues está muy nublado – al menos en la pequeña parcela del mundo desde la que escribimos estas líneas – pero si nos gusta evocar lo que fue un pasado feliz.

Escogimos rebloguear una crónica de Cronicas Libres de Caracas, los Migueles en un tono muy particular, costumbrista y amigable nos cuentan como era la Caracas de esa época y nos traen a la memoria el famoso “picó” o “tocadiscos” artilugio que ya para las nuevas generaciones es solo una pieza del recuerdo, pero a nosotros nos acompañó no solo en las fiestas sino en las tardes bucólicas en las que pasabamos la tarde leyendo en un sofá. Hemos disfrutado un mundo re – leyendo esta crónica, y esperamos que les traiga buenos recuerdos a ustedes también.

Sed de ti

¿Se imaginan sentir un amor tan romántico y apasionado que sea como arder en las brasas?

Pablo Neruda lo sintió y como tal lo expresó en este poema lleno de pasión, que subiendo desde el centro del ser sube hasta querer expresarse en un beso sublime.

Podríamos decir mucho más sobre este hermoso poema pero, no queremos distraerles de su lectura y disfrute.

Felices carnavales!!

Kannada

En la víspera del Maha Shivaratri, celebración Hinduista en honor al Dios Shiva, que ocupa una gran porción de la humanidad en estos próximos días de luna nueva, nos interesamos por buscar poesía amorosa de la India y nos conseguimos con un hermoso y sutil poema, breve y sencillo, escrito por una mujer de quien no conseguimos mucha información su nombre es Mukthayakka y escribió este poema en el año 1954.

En el trimurti hinudista Shiva es el destructor, Brahma el creador y Vishnu el preservador del universo, tres aspectos de una misma Unidad Absoluta. Una de las representaciones más conocidas de Shiva es la de Nataraja, la imagen feroz de múltiples brazos danzando como un átomo. La danza de Shiva se conoce como Ananda Tandava, esto es la danza de la alegría, aunque sea también la danza de la destrucción. Se dice que esta danza refleja cinco actividades cósmicas o pancakritaya: creación, preservación, disolución, oscurecimiento y salvación.

Esta fiesta es considerada un momento buena suerte para las mujeres. Las casadas suelen pedir suerte para sus maridos e hijos, las solteras rezan por el marido ideal, identificado con Shiva. Razones estas por las cuales escogimos un poema de amor Indio.